Antes de descubrir America los eurpeos afortunadamente no conocían el tabaco. En todo el continente americano los indígenas consumían el tabaco con fines tanto rituales como terapéuticos. Lo enrollaban en forma de puro, lo envolvían en hojas de maíz a manera de cigarrillo o lo fumaban en pipa. El tabaco era una planta mágica para los pueblos prehispánicos de América central porque "hace visible el aliento".
A la llegada de los conquistadores, fumar tabaco fué considerado un acto de brujería por la Santa Inquisición y no fué hasta el siglo XVII, que se empezó a popularizar cuando Jean Nicot - médico francés a quien debemos el nombre de la nicotina- logró curar las migrañas de Catalina de Médicis, esposa del rey Enrique II de Francia con el tabaco.
Se calcula que en el mundo existen 1,100 millones de personas adictas al tabaco. La nicotina está considerada como la segunda droga más adictiva que existe, sólo superada por el crack (derivado de la cocaína). Actualmente el tabaco mata más de 650.000 personas cada año en Europa y tiene unas consecuencias nefastas para el medio ambiente.
Comer mejor para dejar de fumar
Todos los alimentos producen un efecto en nuestro organismo: unos nos contraen, tensan y nos dan calor; otros nos hinchan, enfrían y deshiniben y otros, nos equilibran.
Es posible que te hayas dado cuenta que te apetece fumar más tras un ágape con carne, patatas, vino, postres y café y mucho menos cuando tomas un plato de garbanzos, verduras, fruta o yogur. Los primeros acentúan el sabor del tabaco mientras que los segundos los atenúan.
Así pues, si deseas dejar de fumar, deberás cambiar tu alimentación y reducir el consumo de carnes, huevos, pizzas, pan refinado, alcohol, solanáceas (tomate, pimiento, berenjena y patata), azúcares y café y, aumentar el consumo de verduras, cereales integrales, fruta local y legumbres.
Los efectos del tabaco sobre los cuerpos sutiles
El tabaco es un alcaloide, una droga estimulante de primer orden. Danna Cunningham y Andrew Ramer, terapeutas autores de The spiritual dimensions of healing addictions y Further dimensions of healing addictions aseguran que produce efectos en varios chakras a la vez conectándolos entre sí en diferentes momentos y de una forma incontrolada:
La naturaleza del humo es moverse libremente, construyendo puentes entre diferentes puntos en la estructura de la realidad. En el cuerpo, el tabaco crea puentes entre diferentes chakras, puentes que cambian y se mueven a diferentes tiempos. El chakra raíz está involucrado. Puedes encender un cigarro en cualquier momento y en cualquier lugar, y sentirte como en casa contigo mismo por un momento.
El plexo solar también está involucrado. Piensen en todas esas salas de conferencia llenas de humo, con la gente usando la energía de su plexo solar para el proceso de trabajo. Obviamente el chakra de la garganta está involucrado, ya que la garganta es la entrada al cuerpo de esta sustancia, así es que hay un intento de abrirse a la comunicación. El tercer ojo es parte del puenteo, ya que los flashes intuitivos emergen desde la nube de humo del insconsciente. Aquellos que inhalan el humo de segunda mano, como los hijos de los fumadores crónicos, también experimentan estos cambios de consciencia rutinariamente, creciendo sin la clara noción de que estos cambios no son la manera usal de funcionar.
El tabaco permite que las energías de todos los chakras se interconecten. El de la raíz con el del entrecejo, el de la garganta con el de la raíz, el plexo solar con la raíz, constantemente turnándose y cambiando.
Los nativos americanos dieron a los europeos el tabaco sin la salvia y otros ingredientes cruciales para alterar la consciencia como estrategia para debilitar a los poderosos enemigos borrando partes de sus conciencias, para que no pudieran abrir la puerta a otras dimensiones a fin de conseguír claridad para resolver problemas. Muchos han señalado cómo los europeos indujeron a los nativos americanos a volverse adictos al alcohol, pero pocos han remarcado la forma más sutil pero más poderosa en que los nativos americanos hicieron adictos a sus captores. La adicción y la esclavitid son eventos gemelos en la historia, y difícilmente se encuentra uno sin el otro. El intercambio de vicios entre opresores y oprimidos es una constante.
El tabaco y las emociones
Para entender porqué la gente fuma deberemos indagar en las circunstancias emocionales que vivía la persona en el momento que empezó a fumar. ¿Cómo se sentía? Insegura, con falta de personalidad y auto-estima... ¿Qué quería? Parecer y sentirse adulto, intregrarse y ser como los demás del grupo, mostrar firmeza,...
A pesar de que eso sucedió ya hace meses o años, el fumador sigue viviendo emocionalmente en las mismas circunstancias. El tabaco es como un anclaje mental automático y hasta que la persona no se de cuenta de que fuma pensando en las circunstancias del pasado, seguirá poniendo cada día un cigarrillo en la boca.
No es la falta de fuerza de voluntad (de hecho tienes mucha para seguir fumando cada día), ni que te gusta el tabaco, ni que te relaja sino el valor que le diste en cierto momento de tu vida y que todavía no has cambiado.
Mónica Suarez
Coach nutricional, experta en nutrición natrual y energética