¿Tu alimentación es anticancerígena? ¿Tienes tus defensas al máximo? ¿Haces una desintoxicación del organismo al menos 1 vez al año?
Los estudios científicos nos confirman que la dieta está directamente relacionada en un 30-40% de los cánceres y que el sistema inmune de las personas que padecen cáncer está extremadamente debilitado.
La dieta tan superficial actual no tiene nada que ver a la que se consumía de forma intuitiva por nuestros antepasados. Los occidentales tenemos un cuerpo saturado de toxinas y un sistema inmune ineficaz debido a la falta de las sustancias naturales e información requerida para su óptimo funcionamento.
Para entender mejor el cáncer debes saber que las células cancerosas son células rebeldes que actúan como una mafia. Tienen la capacidad de reproducirse infinitamente y no tienen miramientos con las células de su alrededor: las intoxican con sustancias que producen una inflamación que favorece su crecimiento. Además, para poder sobrevivir incitan a los vasos saguíneos a crear nuevas venas para obtener oxigeno y nutrientes. Así es que con el tiempo se convertirán en tumor.
Pero el organismo puede controlar estas células cancerosas si:
- tenemos un sistema inmune eficiente que ataca,
- tomamos una alimentación anti-inflamatória.
- vivimos de forma tranquila, con buen humor y serenidad,
- realizamos ejercicio regular
- y nos aseguramos estar en ambientes limpios.
Hoy en día el 56% del aporte energético en la dieta proviene de alimentos que nuestros genes desconocen: azúcares refinados (incluye azúcar de caña, fructosa, edulcorantes, miel...), harinas blancas (pan, pasta, arroz...) y grasas vegetales hidrogenadas (aceite de soja, de girasol o de maíz no prensados en frío). Estos alimentos alimentan las células cancerosas así como las grasas industriales en bollería, mantequillas..., los lácteos (leche y derivados) y las grasas saturadas (carnes, embutidos, margarinas...), las frutas tropicales, las solanáceas, el alcohol y las bebidas azucaradas.
Una alimentación anticancerígena debería basarse en: verduras, cereales integrales, legumbres, pescado, frutos rojos, té verde, hierbas anti-inflamatorias, algas, hongos shiitake y maitake y, suplementos con factores de transferencia.
Mónica Suárez
Coach nutricional , experta en alimentación natural y energética